martes, 13 de agosto de 2013

ACTIVIDAD INTRODUCCIÓN A LA COLONIZACIÓN DEL RÍO DE LA PLATA

Fragmentos extraídos de “El país de las cercanías: nuestra historia como nunca te la contaron”, autor: Roy Berocay, (asesores Gerardo Caetano y José Rilla). Ed. Alfaguara, 2001.

 1.   “A la mañana, el cielo invernal estaba despejado y los hombres y las mujeres ya levantados se ocupaban de sus tareas. Los hombres estaban prontos para ir de cacería, las mujeres trabajaban los cueros, cuidaban el fuego, hacían la comida y vigilaban a los niños, mientras los viejos, sentados, juntos, hablaban de tiempos lejanos. Bilu se levantó y se acercó a los otros niños. Escuchaba el canto de los pájaros y podía ver, alzándose con pereza, el pequeño cerro donde hacía muy poco habían enterrado al padre de su padre. Recordaba la muerte del anciano y la cara seria de su hijo… recordaba cómo su padre, para expresar su dolor, se había cortado la punta de los dedos, apretando los dientes, levantando la mano ensangrentada para que todos lo vieran. Bilu sabía que algún día él tendría que hacer lo mismo y que entonces tendría que demostrar la valentía de un guerrero.
    Pero ahora, con la pradera extendida como una alfombra mansa, blanqueada por la helada, sólo pensaba en jugar con los otros niños. Abrigados con sus cueros, con ramas que imitaban lanzas de verdad o con boleadoras hechas con juncos y piedras, ellos salieron a recorrer la zona. Sabían que no debían alejarse, los mayores eran estrictos con eso. Podía haber peligros acechando de tras de las rocas: pumas o jaguares que, aunque solían asustarse ante la presencia de los indios…, eran bichos traicioneros. También estaban las víboras que podían matar de una sola mordida. No, los niños no debían alejarse demasiado, pero si podían tratar de cazar mulitas o pájaros, espiar entre las malezas a los osos hormigueros o jugar a las pequeñas guerras en las que, imitando a sus padres, siempre vencían. Porque los niños del campamento creían lo que enseñaban los mayores: los charrúas siempre debían vencer y para eso tenían que ganarle al miedo.
    Esa noche… el cacique hablaba de atacar a una tribu cercana. Ya habían llegado algunos enviados de otros campamentos charrúas por lo que todo estaría pronto para el día siguiente: un gran ataque –rápido, mortal-, contra los guaraníes… Si todo estaba bien, los caciques se saludaban, hablaban brevemente y luego seguían su camino. Otras veces las cosas no eran así y había lucha entre los propios charrúas para conseguir alimentos, cueros, un mejor lugar donde acampar o robar mujeres… Pero esa noche se notaba que algo diferente sucedía. Había allí gente de otros campamentos y eso no era común. Los hombres hablaron más que de costumbre… su padre no durmió con ellos, ya que debía vigilar el campamento. 
    A la mañana siguiente Bilu despertó y salió de la choza: los hombres ya no estaban (…)    Cuatro soles y cuatro lunas subieron y bajaron del cielo, hasta que una tarde, (…)  vieron a la distancia el grupo de guerreros que regresaba. Bilu reconoció a su padre y se sintió feliz. (…) detrás de los hombres, que traían pieles y otros objetos, venía un grupo de mujeres silenciosas, atadas, con la cabeza gacha, y a su costado, con cara de miedo, un grupo de niños (…) Así era la palabra de los más viejos: sólo se mataba a los otros guerreros, a los enemigos, a los que resistían, pero nunca a los viejos, mujeres o niños, esa era la ley que seguían desde el principio de los tiempos. Esa era la razón por la cuál seguían existiendo.
    Bilu vio a un niño guaraní como de su misma edad…, al que llamaron Imau, porque tenía grandes orejas, se hicieron amigos y lograron comunicarse. Imau le contó una historia increíble que había escuchado a los hombres de su tribu durante una noche de fogata. Un prisionero de otro campamento guaraní les había contado que un día, hacía tiempo…”
2…cuando avanzaban por los cerros de arena frente al agua grande, habían visto una montaña en el horizonte. Esa montaña creció y creció, acercándose más y más, hasta que escondidos y llenos de miedo, pudieron ver a unos seres extraños y blancos, con pelo en la cara como los carpinchos. Ellos brillaban bajo el sol… entonces todos supieron que se trataba de algo desconocido, seres salidos del agua. Ni siquiera estaban seguros de qué eran aquellos extraños, si eran hombres igual que ellos o bestias. Así que esperaron en silencio y se prepararon… los hombres con pelo en la cara llegaron a las costas en pequeñas lanchas y cuando pusieron pié sobre la arena, cuando sus cuerpos brillaron otra vez con esa luz terrible, se levantó el ataque.
    El combate fue feroz. Los hombres pálidos hacían sonar truenos con unos palos que traían, pero la lluvia de flechas, las lanzas que volaban desde todas partes, los hicieron caer uno a uno, hasta que la arena quedo roja y aquel cerro de madera que flotaba… comenzó a alejarse de la costa. Los cuerpos fueron cargados al campamento como prueba de la existencia de esos demonios del mar. Los extraños, venidos de la nada, habían muerto y sus cuerpos serían comidos. Así murieron todos; todos menos uno, casi un niño, blanco como las nubes, el único que fue tomado como prisionero: porque es la palabra de los más viejos que no se mata a los viejos, ni a las mujeres, ni a los niños (…) 
   
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3 Más de doscientos años les llevó a los españoles poder asentarse en esta tierra. Doscientos increíbles años llenos de luchas, leyendas de miedo y cuentos que hablaban de montaña de oro y plata. Porque, en realidad de eso se trataba: buscar riquezas para la corona Española y, de paso, ganarse la gloria, algunos lingotes y tener una vida llena de aventuras.
    Después de la muerte de Solís, la voz corrió entre los marinos españoles: en la banda del norte del río ancho como mar habían salvajes temibles. Pero un buen día llegó a nuestras costas otra expedición. Fue entonces que, según documentos de la época, los marineros vieron algo, allá en la costa: había un indio enorme que agitaba los brazos y gritaba con voz de toro, haciéndoles señas.
Nunca se sabrá si fue por orden del capitán Sebastián Gaboto o por pura curiosidad, lo cierto es que los hombres decidieron ir a ver de cerca de aquel gigante. Avanzaron en un bote con las armas prontas. Es que todos conocían la historia de Solís y no querían terminar igual que él… no se sabe bien qué sucedió con el gigante, pero los marinos lograron llegar a la costa y allí encontraron a otro indio, de estatura común. La sorpresa fue muy grande cuando notaron que ese salvaje tenía la piel blanca, y fue mucho mayor cuando el indio blanco ¡les habló en castellano!
Es que ese “indio” era en realidad el propio Francisco del Puerto, el joven sobreviviente de la expedición de Solís… Francisco les contó historia increíbles sobre las costumbres de esos indígenas que le habían perdonado la vida y lo había criado como a un hijo. Tanto se había convertido en indio Francisco, que por un tiempo sirvió de guía a los expedicionarios que querían remontar el río Uruguay. Pero un día, no se sabe por qué, decidió regresar con quienes lo habían educado como un guerrero y nunca más se supo de él.
   

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4 Algunos años después llegó Hernando de Magallanes, el famoso explorador que se metió en el Río de la Plata creyendo que había encontrado un canal que llegaba hasta el Pacífico. Según creen alguno, su expedición, le dio origen al nombre de nuestra ciudad, ya que al ver el Cerro lo nombraron Monte Vidi. Ellos decidieron construir un fuerte, pero lo abandonaron pronto ante los ataques de los charrúas… Después llegó otro explorador, Juan Romero, con cientos de soldados. Él estaba seguro de encontrar oro y plata, pero sólo descubrió un montón de indios enojados que arrasaron con sus hombres y sus intentos de construir un poblado.
    Luego de eso, durante mucho tiempo nadie se animó a pisar estas tierras. Es más, seguros ya de que no había riquezas minerales ni nada, en los mapas la anotaban como “tierra sin ningún provecho”.
…Un día, llegó desde Asunción un español llamado Juan Ortiz de Zárate… Zárate, sus soldados y también muchos guaraníes se enfrentaron a los charrúas y fundaron finalmente el primer fuerte, al que llamaron San Salvador. Los combates eran cosa de casi todos los días. Los indios atacaban por la noche y sus gritos terribles resonaban en la oscuridad, junto con las explosiones de los mosquetes… En estos combates los españoles alcanzaron sus primeras victorias y mataron a dos grandes caciques charrúas, Zapicán y Abayubá. Así pudieron mantener el fuerte por un tiempo.
    Pero no sólo los españoles buscaban riquezas. A nuestras costas llegaban también buques piratas ingleses, con sus banderas de calavera… para el que quería llegar a nuestras tierras, nada era fácil entonces: en el mar los piratas, en las costas los indios. Además el clima era muy cambiante, con grandes tormentas, lluvias, vientos y fríos…
    Y finalmente alguien vio lo que nadie había visto. Era verdad: no había ciudad de oro, ni montañas ni palacios de plata. Había otra cosa, algo que sería el principio del tipo de país que somos: oro verde… se trataba nada más ni nada menos que de pasto… ¿De que manera se podía obtener riqueza cuando sólo había mucho pasto? Un señor llamado Hernandarias decidió traer vacas.
Con toda esa rica pradera, las vacas se multiplicaron, cambiando incluso las costumbres de los indios que tuvieron más alimento al alcance de la mano. Las vacas de esos tiempos eran más flacas, ágiles, tenían grandes cuernos y se defendían si se sentían en peligro. Es seguro que más de una vez algún indio o español terminó herido a cornadas.
    Fue también en ese tiempo que llegó otra clase de gente: bandidos que venían desde el lado de Brasil para robar cueros. Al ver que estos forajidos también peleaban contra los españoles, los charrúas terminaron por aliarse de vez en cuando con ellos… los ladrones se escondían en las tolderías charrúas y allí más de uno terminó por enamorarse de alguna mujer india. Al tiempo, comenzaron a nacer personas que eran mezclas de muchas otras: los bandidos eran de origen portugués o españoles desertores; sus hijos con las indias heredarían rasgos de distintas culturas. Al igual que los bandidos y los charrúas, se convertían en personas que no gustaban del orden, ni del estarse quieto, ni de obedecer a nadie; rebeldes que sabían cabalgar, lanzar boleadoras y que podían ser feroces peleadores: se les llamó gaucho.
    En todo éste tiempo…, cientos de españoles e indios dieron sus vidas. Unos por el oro que nunca encontraron, otros por la tierra de la que siempre habían sido dueños, algunos –con menos gloria- solo tratando de robar una vaca. Todos juntos, sin embargo, hicieron algo que ni ellos sabían: dieron comienzo a una forma de ser, a una idea que, con el tiempo, se convertiría en un país.
                                                            (Fragmentos de Págs.16 a 23- 30 a 39)

Actividad texto 1

Comunidad a la que hace referencia el relato: ______________________________________
Protagonistas: _________________________________________________________________
Completa el siguiente cuadro con la información que te proporciona el relato:
Espacio geográfico



Fauna



Actividades económicas



Vestimenta



Organización social
(grupos y división de tareas)




Costumbres





Relaciona el texto con la expresión “garra charrúa” con la que se identifica a la Selección Uruguaya de Fútbol.

Actividad texto 2

Explica a qué elementos hacen referencia las siguientes expresiones que aparecen en el texto:
“cerros de arena” ______________________________________________________
“agua grande” _________________________________________________________
“montaña en el horizonte” _______________________________________________
“pelo en la cara como los carpinchos” ______________________________________
“seres blancos y extraños” _______________________________________________
“truenos con palos” ____________________________________________________

Discute junto a tu grupo los posibles motivos por los cuales los guaraníes practicaban la antropofagia (alimentarse con los cuerpos de sus enemigos).






sábado, 13 de julio de 2013

RÉGIMEN INDIANO

Se le llamó "Régimen Indiano"( o Régimen Colonial) al sistema político, económico y social que creó España para gobernar, administrar y explotar éstas tierras.
Su organización fue el fruto de un largo proceso. La Corona intentó superar las dificultades como la de la distancia.
Uno de los grandes objetivos de este sistema era el de limitar los grandes privilegios dados a los descubridores y conquistadores, y crear toda una red de controles que se sobreponían los unos a los otros.

Las Indias son consideradas como Reinos Singulares Incorporados Bajo la Dependencia de la Corona, organizados separadamente de la administración de España, con una legislación particular y un régimen de gobierno distinto al de la península.
La organización administrativa hace necesaria la creación de organismos especializados, algunos residirán en España y otros en América, algunos serán personales y otros colegiados.

AUTORIDADES RESIDENTES EN ESPAÑA:
El Rey: es el monarca de España y también de las Indias. Todas las autoridades restantes dependen de él. Aunque su autoridad era absoluta, requería de la ayuda para gobernar y administrar sus reinos; de ahí la necesidad de crear más organismos.

Consejo de Indias: Nombre completo era Real y Supremo Consejo de Indias. Fundado en 1524, primero funcionó en Sevilla y luego en Cádiz. Era un órgano con varios integrantes (colegiado) y tenía varias funciones:
- elaborar leyes para América,
- administrar los territorios americanos proponiéndole el rey el nombramiento de funcionarios,
- tribunal de justicia en asuntos importantes,
- controlar la Casa de Contrataciones.

Casa de Contrataciones: fue fundada en Sevilla en 1503, órgano colegiado, cuyas funciones eran:
Casa de Contrataciones, Sevilla
-controlar el comercio con América,                             
-fiscalizar el movimiento de oro y plata, así como el de otros productos,  
-juzgar los delitos cometidos contra barcos,
-organizar la Escuela Náutica
- vigilar el ingreso de personas a América.



AUTORIDADES RESIDENTES EN AMÉRICA:
Virrey: (organismo personal) representaba directamente al Rey en las Indias. Tenía los mismos honores que el Rey, pero permanecían en su cargo 5 años.
Sus funciones eran:
 -repartir tierras
- fomentar la colonización y fundar ciudades
- cumplir las leyes del Rey y complementarlas con Ordenanzas
- evangelizar a los indios, - presidir las Reales Audiencias
- ser Jefe Supremo Militar en su Jurisdicción.

Al terminar su mandato era investigado por Juicios de Visita y Residencia.
Al principio de la conquista, la autoridad de estos territorios era concedida los mismos Conquistadores, con el título de Adelantado, pero a medida que la conquista se convertía en algo tan importante para España, se empezaron a nombrar más autoridades. 
En el siglo XVI y ante la importancia que adquirieron los territorios conquistados, se crearon dos Virreinatos, el de México o Nueva España (1535) y el de Perú o Nueva Castilla (1542), éste a su vez será dividido en el siglo XVII, entre el virreinato de Nueva Granada y el del Río de la Plata.
Obviamente que al frente de un Virreinatato se encuentra un Virrey, con las características ya señaladas.

Reales Audiencias: (organismo colegiado) Son tribunales de Justicia que asesoraban y controlaban al Virrey, quien a su vez presidía la Audiencia.

El miembro más antiguo era el que sustituía al Virrey en caso de enfermedad, muerte u otro inconveniente hasta ser designado uno nuevo. Sus miembros eran llamados oidores.


Capitanes Generales: son semejantes a los virreyes, eran funcionarios militares con atribuciones políticas y administrativas aunque carecen de su esplendor y honores. Pero tienen una responsabilidad mucho mayor especialmente en el control de la población indígena. Las capitanías se situaban en lugares estratégicos, donde había mayor resistencia indígena o ataques de extranjeros, por lo que se encontraban en cinco lugares: Chile, Venezuela, Cuba, Guatemala y Puerto Rico.

Gobernadores: actúan en su Gobernación o en la jurisdicción que les corresponda (los virreinatos y capitanías generales estaban divididos en territorios más pequeños llamados gobernaciones). El gobernador quedaba en su cargo por cinco años. Es la máxima autoridad militar y política que hacía cumplir las Ordenanzas del Virrey, como el cobro de impuestos, fundar edificios organizar el cabildo, entre otros.
Sólo hubo cuatro gobernadores criollos.

Cabildo: era el gobierno de las ciudades americanas (como las que existían en España). Era un organismo colegiado y la cantidad de sus miembros dependía de la importancia de la ciudad, podían contar con seis, ocho, doce o hasta veinticuatro integrantes.
Duraban un año en sus funciones, luego designaban quien les sucedía. Con el correr del tiempo la mayoría de los cargos eran vendidos.
Los cabildantes representaban la parte más sana y distinguida del vecindario, debían poseer propiedades y linaje; estaban excluidos los moros, judíos, negros, mestizos y mulatos, al igual que los indios.
Sus funciones eran: -realizar obras públicas,
                              - vigilar el abastecimiento de la ciudad,
                              - controlar el servicio de hospitales,
                              - mantener el alumbrado público,
                              - controlar los precios y
                              - crear escuelas.
El Cabildo fue la única institución donde el criollo se hallaba representado, y su papel en las revoluciones de independencia será muy importante.
Cabildos abiertos: Pertenecen al derecho consuetudinario. La convocatoria a Cabildo Abierto era hecha por el propio Cabildo, para asegurarse un mayor respaldo de opiniones, frente a problemas de importancia. Sólo comprendía a los vecinos más conocidos y respetables. Tenía por tanto un carácter aristocrático y no democrático.




El Cabildo de Montevideo
A los funcionarios se les prohibía casarse con personas del lugar (si lo hacían eran trasladados) así como establecer vínculos sociales, como ser, padrinos de bautismo o casamiento. Tenían prohibido comprar propiedades o intervenir en cualquier negocio. Con esto se pretendía evitar que los funcionarios defendiesen los intereses americanos y descuidasen los intereses de la Corona.
Al finalizar el mandato los funcionarios eran sometidos a un juicio de la residencia en el que debían dar cuenta detallada de su administración ante un juez enviado por el Consejo de Indias. También eran sometidos a juicios de visita, en los que jueces visitadores investigaban como estaban cumpliendo con sus obligaciones los funcionarios.
Esta gran diversidad de autoridades, que tenían similitud de funciones, crearon algunos conflictos, unido a la distancia entre ambos continentes y dificultades en las comunicaciones, las autoridades en América empleaban el ACATAR PERO NO CUMPLIR las órdenes que llagaban de España, por creerlas inconvenientes para resolver el problema.

COMERCIO ENTRE ESPAÑA Y AMÉRICA
El comercio de América con Europa no fue libre, tampoco lo fue entre una y otra región de América. 

El monopolio comercial es el control exclusivo por parte de una metrópoli (país dominante, en este caso España) del comercio de otro país o región, comúnmente una colonia (país dominado, en este caso América).
Veamos un esquema sobre las relaciones comerciales permitidas y prohibidas, con un ejemplo que nos aclare las cosas:

Para controlarlo mejor España autorizó sólo cuatro puertos en América que podían comerciar con España: La Habana, Veracruz, Cartagena y Portobello. Los puertos de Cádiz y Sevilla eran los únicos habilitados en España. Con esto intentaban impedir que otros países europeos se aprovecharan de todos los productos que América podía vender (sobre todo oro y plata), así como de todos los productos que América necesitaba y podía comprar. A esto se le llamaba sistema de puertos únicos.
España enviaba desde 1564 dos flotas de barcos por año a América. La primera iba a Veracruz, parando antes en La Habana, la otra iba a Cartagena y luego a Portobello. Desde Portobello se llevaban los productos hacia el sur, por mar hasta El Callao y sobre burros cruzando los Andes hasta Buenos Aires. Una vez que se repartían los productos llegados, se esperaba para cargar todos los productos que América enviaba a España, que venían de los diferentes puntos del continente. Tras esto las dos flotas emprendían juntas el regreso a España. A esto se le llamaba sistema de flotas y galeones.

Hay dos problemas en este sistema. El primero es que los productos que venían de España y tenían que hacer el largo viaje por mar y tierra hasta las tierras más lejanas (como Buenos Aires) llegaban muy deteriorados, en mal estado, y muy caros, porque tenían que pagar a todos los intermediarios que los llevaban de un lugar a otro. El segundo problema es que si bien llegaban caros, ya eran caros cuando salían de España: es que España no tenía muchas industrias o producción de artesanías, y por lo tanto lo que iba a vender a América a su vez lo debía comprar a otros países de Europa, como Inglaterra.

España creía que la riqueza se basaba en acumular metales preciosos (oro y plata), por lo cual trataba de evitar que cualquier otro país lograra llevar manufacturas a América para cambiarlas por oro o plata. En cambio, otros países como Francia e Inglaterra creían que la base de la riqueza estaba en la tierra o industria, en la producción de alimentos y manufacturas: estos países eran los que vendían a España lo que España a su vez consumía y vendía a América, y a largo plazo se quedaba con el oro y la plata pues España pagaba con eso los alimentos y las manufacturas.


Si bien España prohibía el comercio de América con otros países europeos, tanto los europeos como los americanos buscaban las formas de burlar el control. A ambos (americanos y europeos no españoles) les servía comerciar entre sí: los americanos recibían mejores y más baratos productos, los europeos no españoles (franceses, holandeses, portugueses, ingleses) sacaban buena ganancia con las ventas. Es así que el contrabando (el comercio prohibido) era algo bastante común.