domingo, 5 de junio de 2011

Sociedad hispanoamericana...

SOCIEDAD HISPANOAMERICANA


La sociedad hispanoamericana está integrada por tres grupos diferentes: los que estaban en América – los indígenas-, los que llegaron voluntariamente – los españoles-, y los que fueron obligados a venir- los africanos-. Además de los tres grupos originales, pronto se desarrolló en América un cuarto grupo producto de las uniones legales o ilegales entre ellos: los mestizos.
La primera característica es la heterogeneidad: entre grupos, porque cada uno estaba sometido a distintas leyes y obligaciones; entre regiones, porque había algunas más pobladas que otras; económica, de acuerdo a su producción algunas eran más importante para la Corona que otras.
La sociedad fue relativamente abierta durante la conquista, pero se fue cerrando paulatinamente con la colonización hasta convertirse en una organización rígidamente estratificada. Los españoles peninsulares y criollos tenían derecho a ser propietarios y acceso a la educación. Los mestizos por su parte, no tenían acceso a los puestos importantes en el gobierno y no podían ser protectores de indios. Los negros no tenían ningún tipo de libertad ni derechos. Los indígenas tampoco tenían amplias libertades aunque por lo menos tuvieron acceso a las primeras letras y algunos aspectos de la legislación les favorecían. El desprecio y el prejuicio hacia la mezcla racial fueron elementos importantes de la sociedad de la época.

Esta estratificación no estaba basada sólo en la riqueza y poder político, sino también en el color de la piel y la fisonomía, la llamada “pigmentocracia”, dando origen a una organización piramidal, en cuyo vértice se encontraba una la aristocracia blanca española, y en la base la mayoría de la población, formada por los indios, negros y mestizos.


Españoles y sus descendientes en América:

Tampoco todos los blancos eran considerados iguales. No era lo mismo ser un blanco de origen peninsular, en el caso de Hispanoamérica  el ser español, que ser blanco pero criollo, es decir, aquellos que eran hijos o descendientes de españoles, pero que habían nacido en España. Éstos eran considerados un escalón por debajo de los que habían nacido en América. Aunque eran iguales en teoría, la realidad mostraba que había una rivalidad entre españoles y criollos, ya que los más altos cargos políticos, militares y religiosos eran para los españoles, mientras que los criollos sólo tenían libre acceso a los Cabildos.  
Pero ambos grupos, españoles y criollos, eran los prestigiosos de la sociedad, y podían administrar las minas de metales preciosos, y de mercurio, y obtener tierras para establecer sus haciendas o estancias, las que utilizaban como mano de obra, ya sea la mano indígenas o esclavos africanos. También se dedicaban al comercio, exportando metales preciosos, así como también materias primas americanas hacia Europa, tales como azúcar, cuero y cacao. Aunque, en un porcentaje bastante menor, también se encontraban sirvientes, asalariados y pobres, especialmente en zonas menos prósperas como eran el Río de la Plata y Chile, en oposición a los territorios favoritos de México y Perú.
Aunque básicamente era mayoritariamente una sociedad masculina, durante el siglo XVI, legaron a América aproximadamente 6000 mujeres, es decir, un 10% del total de españoles que venían a América. Procedían en especial de la zona de Andalucía, y muchas de ellas, a pesar de humilde origen y debido a la escasez de mujeres blancas, pasaron a integrar las capas altas de la sociedad. Generalmente fueron esposas de encomenderos, funcionarios, también fueron amas de llave de obispos.  En los primeros tiempos llegaron mujeres libres, viudas o solteras que preferían probar fortuna en América, luego se limitó el acceso a las casadas que iban a reunirse con sus maridos.
Algunas mujeres hasta participaron activamente en la conquista y la colonización, pero el papel más importante que tuvo la mujer fue la de transmitir los valores y las costumbres de España. Enseñó la lengua castellana a los indios, y trasplantó también la forma de cocinar, adoptando a su vez alimentos americanos, creando nuevos platos y dulces que permanecen hasta ahora. También impuso formas de vestir, desde el uso de la ropa interior, hasta la forma de usar un sombrero, organizar una fiesta, recibir amigos o saludar.

                                           Mestizos:

El mestizaje entre la población blanca y la indígena fue muy intensa. El escaso número de mujeres, en la primera etapa de la colonización, llevó a uniones entre españoles y mujeres indígenas. Casi siempre uniones ilegítimas.
La situación legal de los mestizos era incierta. Heredaban por lo general la condición de la madre (indígena o esclava).  No estaban protegidos por leyes como los indígenas ni disfrutaban las libertades de los blancos. No podían portar armas, ni integrar el sacerdocio, ni algunos oficios, ni como funcionarios de la Corona.

La mayoría de los mestizos se integraron a la vida en las ciudades, realizaron trabajos independientes o asalariados.                                              Adoptaron la cultura y las costumbres españolas.

Indígenas:

Constituyeron el sector más numeroso de la población.
Desde el punto de vista económico, los españoles, aceptaban como un “hecho natural” que los indígenas debían constituir la mano de obra- gratuita- para la explotación minera, agrícola o artesanal.
La Corona asumió la misión de evangelizar a los indígenas. Misión desempeñada por grupos misioneros de distintas órdenes religiosas (franciscanos, jesuitas).

Situación jurídica del indígena
Dos etapas: 

1)Esclavizados (malos tratos, trabajo excesivo, alta mortalidad) 

2)Declarados súbditos libres, considerados menores de edad y puestos bajo tutela: de particulares (ENCOMIENDAS), de la Corona (CORREGIMIENTOS O REDUCCIONES)  y de la Iglesia (MISIONES)

ORGANIZACIÓN  DEL TRABAJO INDÍGENA

MITA:Es una forma de organización del trabajo indígena, que tenía un origen precolombino, como por ejemplo los Incas. Consistía en formas de trabajo obligatorio, de forma rotativa, a cambio de un salario (esto lo diferenciaba con la mita precolombina) pero ese salario era insuficiente para vivir y las jornadas de trabajo eran muy extensas; y a pesar de que la ley decía que la obligación de cada indígena era trabajar una vez cada siete años, la realidad era que lo debían hacer cada dos.


ENCOMIENDAS: Privilegio concedido por la Corona a particulares, en general peninsulares. El encomendero tenía la obligación de proteger a los indígenas y evangelizarlos. También debía pagar impuestos a la Corona y defender con armas el territorio. A cambio de ellos se beneficiaba con el producto del trabajo indígena.
REDUCCIONES O CORREGIMIENTOS: Para evitar abusos cometidos por los encomenderos, la Corona creó este nuevo sistema: pueblos de indios exclusivamente (no se autorizaba el ingreso de españoles, negros o mestizos). La administración comunal estaba a cargo de los indígenas. Los indios tenían derecho a la propiedad comunal de la tierra y debían pagar impuestos a la Corona. No podían abandonar las reducciones. Tributaban todos los hombres entre 18 y 50 años. El corregidor administraba la reducción o corregimiento y recibía a cambio un sueldo de la Corona. A pesar de las leyes de la Corona, los abusos continuaron.
MISIONES: Pueblos indígenas  a cargo- o sea puesto bajo tutela- de distintas     órdenes de la Iglesia Católica. El gobierno de cada misión estaba a cargo de dos sacerdotes, acompañados de sus hermanos se repartían tareas religiosas y el gobierno civil. Cada misión era autosuficiente, dedicados  especialmente a la agricultura y la artesanía, también practicaban el comercio. Se los evangelizaba, se les brindaba a los niños la escuela de primeras letras y artes u oficios. El catecismo y la lectura se hacían en lengua indígena.

Africanos:

La mayoría de los esclavos que llegaron en los primeros años de la conquista eran propiedad de la Corona y debían trabajar en actividades reales. Conocidos como “negros del rey” eran empleados  como mano de obra para la construcción de obras públicas.
La mayoría de los esclavos provenían directamente de África y venían a suplir la mano de obra. Los comerciantes europeos procedían a la “caza de esclavos” en costas africanas o eran directamente comprados a los caciques y jefes de las tribus locales. Encadenados, hacinados, mal alimentados, enfermos y maltratados eran transportados en las bodegas de los barcos. Una vez llegados a América eran vendidos de acuerdo a sus condiciones físicas.
Los esclavos negros fueron empleados en zonas de América en la que la población indígena había sido aniquilada o no aceptaba trabajar para los españoles. En las grandes ciudades muchos sirvieron en tareas domésticas.
En la mayoría de los casos, las jornadas laborales eran excesivamente largas, con una alimentación muy pobre y con una perspectiva de vida que no llegaba a los 28 años.

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